LeyendaRelato tradicional: no es un hecho histórico comprobado.
La balsa del diluvio
Cuenta la leyenda que el altiplano era un valle fértil hasta que los hombres desobedecieron a los Apus y subieron a la cumbre del Fuego Sagrado. Como castigo, los Apus soltaron a cientos de pumas, e Inti lloró cuarenta días y cuarenta noches hasta inundar el valle. Solo una pareja se salvó, a bordo de una balsa de totora. Por eso la planta se considera un regalo de la Mama Qota: al cortarla todavía se pide permiso al lago, y los constructores de balsas y de islas la tratan con el respeto que se debe a lo que salva vidas.







