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Historias

Basílica de Nuestra Señora de Copacabana

Copacabana

Santuario de la Virgen Morena, Patrona de Bolivia, en la Plaza 2 de Febrero. El templo actual, renacentista con fuerte impronta mudéjar e interior barroco mestizo, se construyó entre 1601 y 1619; el atrio y sus capillas posas se concluyeron hacia 1640. La imagen, tallada en madera de maguey por Francisco Tito Yupanqui, llegó al pueblo el 2 de febrero de 1583 y fue coronada canónicamente el 1 de agosto de 1925. Se visitan el atrio, la capilla abierta, el retablo mayor, el camarín de la Virgen, la capilla de las velas, el museo y la bendición de movilidades.

Abre a diario aproximadamente de 6:00 a 21:00, según las misas del día; el camarín y el museo tienen horarios propios (consulta en el atrio). Entrada libre al templo; el museo cobra una tarifa módica. Es un lugar de culto: cubre hombros y rodillas, no uses flash ni fotografíes durante la misa. La bendición de movilidades es hacia las 10:00 y las 14:30. En fiestas (2 de febrero, Semana Santa, 5–6 de agosto) reserva alojamiento con meses de anticipación.

Relatos

La Virgen de Tito Yupanqui, imagen tallada por Francisco Tito Yupanqui, Basílica de CopacabanaHistoria documentada

Respaldada por fuentes arqueológicas o históricas.

La Virgen de Tito Yupanqui

La imagen fue tallada por Francisco Tito Yupanqui, descendiente del inca Huayna Cápac. Su primera figura, de arcilla, fue retirada del altar por un sacerdote que la consideró tosca; Tito viajó a Potosí, aprendió el oficio en el taller de un escultor español y volvió con una Virgen de madera de maguey, estucada y dorada, de rostro moreno. Entró en Copacabana el 2 de febrero de 1583, día de la Candelaria, y el 1 de agosto de 1925 fue coronada canónicamente y proclamada Reina de la Nación boliviana.

La Virgen de Copacabana en su camarín de la BasílicaTradición oral

Memoria transmitida de generación en generación en las comunidades del lago.

La Virgen que no sale del templo

La talla original nunca abandona el santuario; en las procesiones recorre las calles una réplica. La creencia popular sostiene que, si la imagen verdadera saliera de su casa, las aguas del Titicaca se desbordarían y arrasarían el pueblo. Por eso, desde la coronación de 1925, la Mamita no ha vuelto a cruzar la puerta.